Enroscada en mi cama oí de repente caer las primeras gotas de agua, que a los dos segundos se convirtieron en centenares de miles. Parecía que estaban vaciando el océano en la terraza de mi casa.
En menos de 5 minutos el cielo se enfado y dejó que todo el mundo se enterara.
12: 30h pm.
Tras 30 minutos de demostraciones de ira el cielo me enseñó que también sabia encender la luz y me maravilló con un espectáculo visual increíble.
Pero de repente... PI PI PI PI PI PI PIPIPIPI....¡
Mi aire acondicionado se encendió y se apagó siete veces antes de que me levantase a desenchufarlo. ¿El efecto 2.000 había llegado con 10 años de retraso? Seguramente el cielo quería volverme tarumba.
Sin duda la tormenta había con seguido desvelarme. Tras desenchufar el microondas por si acaso fuí a la nevera a por un vaso de delicioso danone de mango liquido.
Me senté en la silla del comedor a contemplar el exterior. Lo primero que ví fué a mi perro enroscado en su casa, a el tampoco le gusta la lluvia. Después pude ver como las ráfagas de lluvia y aire se intentaban llevar los arboles con ellas.
01:30h am.
Tras una hora de enfado el cielo se calmó y de su ira solo quedó un leve chispeo de gotas capaces de ser contadas.
Magnífico.

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