14 de noviembre de 2012

Placeres.

Me acerco por detrás y con la yema de los dedos acaricio suavemente cada línea de cada músculo de su espalda. Me paro a pensar que nunca había pensado que podría erizarseme el bello al acariciar esa espalda y sentir el contacto con su piel. Me dejo caer sobre la cama a mirarle simplemente. Cada movimiento o gesto lo noto como si fuera mío. Cierro los ojos y cuando me estoy quedando dormida noto su olor acercándose y mi mano alcanza a tocar su respiración, firme pero tranquila. Al dejar de notar su olor siento que le necesito. Adormilada le busco a tientas por la habitación oscura, hasta que noto su presencia y lentamente acaricio cada línea de cada músculo de su espalda.

23 de octubre de 2012

ÉL.

Y de repente lo ves a él. Camina por medio de una gran ciudad, como cualquier otro. Pero los charcos no emiten su reflejo y la gente no lo esquiva. Las miradas lo atraviesan y  los sentimientos no lo llenan. Y cada sonrisa que se cruza con él desaparece en la nada, y muere. Aunque el camine solo sabe que ella siempre irá de su mano. Sin preguntas, sin miradas de reproche ni falsas promesas. Él la cuida y ella se deja tal y como sabe. Van juntos por el mundo sin mirarse ni saber que existen, ni que existe eso que les une, ese amor, raro y bonito que no requiere preguntas ni palabras.

14 de julio de 2012

Luces.

Sintonía  de alegria, color y nuevas emociones.

10 de julio de 2012

Placebo

20 años después, esa medicina horrible había calado en mí y no podía dormir.
Pasaba las noches, los días y los meses pensando que aquella maldita enfermedad  iba a desembocar en el peor cáncer que pudiese existir. Y todo por la medicina, por la cura. 
Y ahora que el tiempo a pasado, el cáncer ha brotado, duro, persistente e incurable. 
Pero esa medicina no ha producido mi cáncer, aunque yo no lo sepa. Mi subconsciente ha creado en mis pensamientos un cáncer inexistente producido por un placebo. Y ahora no puedo estar despierto.