1 de abril de 2012

Casualidades


Ella tenía el pelo rojo pasión y sus labios color amapola brillaban a la luz del sol como nunca otros lo habían hecho. 

Él se dio cuenta aquella tarde de junio, cuando la vio junto a un almendro dejando su sonrisa al alcance de cualquiera. Sintió celos del mundo entero, de todas y cada una de las personas que se encontraban a menos de quince metros de ella.

La mirada de ella pasó fugazmente por su pelo almendrado pero sin prestarle atención. Tenía cosas más importantes en las que pensar, los hombres ya no eran un problema para ella desde que su última ilusión se había perdido entre narcóticos y celos.

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