Tumbada, escuchando como los vecinos discuten, los niños de al lado ríen y sus padres sueñan. Los ojos se cierran, despacio pero sintiendo como la mente se queda en blanco dejando lugar a las maravillas nocturnas.
Entonces todo se vuelve negro y se llena de horror, pánico y miedo. Y la noche quiere despertar de la oscuridad dejando paso a la luz. Pero, yo, tumbada no dejaré que ese miedo escape de mi. La luz siempre sale, haciendo que la fascinante oscuridad se oculte. Pero esta vez no escapará, y al fin podré disfrutar de una pequeña pesadilla, que dejará paso a la luz, si, pero cuando mi "lado oscuro" se lo permita.
2 comentarios:
Qué bonito texto Evolet:)
Uf yo estoy harta de pesadillas!
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