El sol salió un domingo de madrugada reflejándose en tus ojos color avellana.
Tus pestañas, como persianas, parpadearon intentando ignorar que el gran astro intentaba que despertaras de tu sueño. Y yo a tu lado observaba como con tu mirada solemne ganabas al sol y te elevabas como un ángel.
Y empecé a quererte con tus defectos y virtudes. Viéndote crecer día a día, sin pensar que quizá mañana no te tendría.
Pero, el mañana llegó y los girasoles agacharon sus cabezas y tomaron ese color desteñido que los caracteriza desde entonce. Y en tus ojos color avellana no volvió a reflejarse el sol. Y el sol no intento nunca más luchar contra tus preciosos parpados
3 comentarios:
Me encantan las frases que pones siempre! xx
¿Como lo haces? siempre consigues sorprenderme, precisa entrada me ha encantado<3
gracias por pasarte por http://www.youaremylightinmydark.blogspot.com
y dejarme tu comentario. GRACIAS DE VERDAD:)
Con lo bien que empezaba que triste final!
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