23 de diciembre de 2010

Otro año más.

Apagué el cigarrillo recién encendido. Era día 25 por la mañana, 8:00. Me estaba preguntando en ese mismo instante el porque de lo que pasaba. Durante tres años pasaba las navidades sola. Desde hace tres años apenas había hablado con mi madre. La echaba de menos.
Tres años amargos. Como un trago del whisky que me tomaba en soledad el día 25. Siempre había pensado que acabaría así pero nunca pensé que en realidad pasaría.
Me considero sincera, demasiado. Por eso no hablo con mi madre, le hago daño.
He reprochado tantas cosas que entiendo que el día 25 esté sola.
Pero prometí que el año siguiente estaría con alguien, mierda lo he incumplido.
Entonces pasaré tres navidades mas sola.
Y lo peor es que todos los años tengo la misma duda. ¿Me lo merezco?

1 comentario:

Tara Van Calster dijo...

Me gusta el texto, creo que acierta el caso de muchas personas y esta lleno de arrepentimiento, tristeza, pero tambien soledad
Un beso guapa

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